Condiciones de vida y servicios de salud
Por generaciones la gente del sur de El Paso ha trabajado para mejorar sus vidas enfrentando enormes desafíos. Desde los principios del siglo veinte la pobreza, los bajos sueldos, la falta de servicios municipales, y el descuido de propietarios, crearon condiciones duras y muy peligrosas para la gente de barrio. Antes de 1910 las calles del sur del El Paso estaban sin pavimento, así que cuando llovía o había inundaciones las calles se convertían en ríos lodosos. Porque la vecindad le faltaba servicio de agua, muchas familias fueron forzadas a bañarse y lavar la ropa en el Rió Grande. Los propietarios casi siempre dudaban en mejorar las condiciones.
En 1905, por ejemplo, el Concilio de la Ciudad discutió la necesidad de instalar tubería de drenaje en el sur de El Paso, apresurando a los propietarios a que pagaran las mejoras. Un propietario “Americano” no estuvo
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| Presidio, Segundo Barrio, 1949 |
| Russell Lee Collection, Center for American History, UT Austin
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de acuerdo, alegando que rentando a las familias mexicanas no creaba ganancias. Así que los inquilinos mexicanos y no los propietarios Americanos eran los responsables. Al final el Concilio de la Ciudad ordenó que el drenaje fuera pagada por ambos propietarios e inquilinos mexicanos.
La gente del segundo barrio sufrió por falta de agua potable, calefacción, y servicios de salubridad ofrecida por la ciudad. Mientras que las calles de la ciudad norte de la calle Oregon estaban pavimentadas, las calles en el segundo barrio quedaron sin pavimento. Las lluvias y los vientos crearon condiciones insalubres. Las viviendas que los oficiales de la ciudad habían promovido durante los 1910s para albergar a la población creciente mexicana muy pronto se deterioraron y las familias vivieron en condiciones muy peligrosas en departamentos muy insalubres. Estas condiciones existían durante todo el siglo veinte. La pobreza
| “Esta gente puede ser muy pobre pero son seres humanos
y merecedores de un trato humano y ustedes caballeros estarán de acuerdo conmigo
que no está bien que los callejones alrededor de sus casas deberán ser
convertidos en un basurero para las calles de toda la ciudad.”
Dr. J. A. Samaniego compareciendo ante el Concilio de
la Ciudad, 1910 (Citada en Mario T. García, Desert Immigrants)
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hizo muy difícil que familias se mudaran y los propietarios vieron muy poca necesidad para mantener los edificios.
A principios del siglo veinte, las condiciones de las viviendas fueron algunas de las causas de enfermedades y de un nivel alto de mortalidad de niños en el segundo barrio. Iglesias, la ciudad y organizaciones sin fines de lucro respondieron a las necesidades de salud del barrio durante el siglo veinte. En 1912, el Rose Gregory Houchen Settlement House brindó servicios médicos a la gente del
Segundo Barrio. Estos servicios crecieron a través de los años y en 1937 el Newark Methodist Maternity Hospital se inauguró. Más de 12,000 criaturas nacieron en el Hospital durante los primeros cuarenta años y hoy muchos Paseños identifican Newark Maternity Hospital como el lugar de su nacimiento. Newark funcionó hasta 1986.
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| Familia del Segundo Barrio, 1949
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| Russell Lee Collection, Center for American History, UT Austin
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La ciudad también proporcionó servicios de salud para la gente del Segundo Barrio.
| En 1936 fui a trabajar por el Departamento de Salud
Municipal en Salud Pública y trabajé por casi treinta y tres años. Me jubilé el
1 de abril de 1968. Trabajé con el Doctor Rollins, quien era tan caritativo y un
gran doctor. Él iba a las casas para atender a las mujeres embarazadas y cobraba
$5. Casi siempre se llevaba una enfermera para que le ayudara. Teníamos muchas
cosas para improvisar. Usábamos rejas de naranja para hacer muebles, cunas,
botes de café para hacer vasijillas para los niños. Ay, tantas cosas. Y por
supuesto le dábamos a la gente leche sin cobrar.
Margaret Candelaria, entrevistada en 1976, Institute of
Oral History, UTEP.
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El Centro de Salud Familiar de la Fe comenzó a funcionar en 1967, incorporándose dos años después. En las siguientes décadas el trabajo de los primeros activistas que fundaron La Fe dio fruto.
| “He sido afortunado de ver el desarrollo del trabajo de
La Fe a través del tiempo. Estuve involucrado con la corporación no-gubernamental
en Washington, D.C. que ayudó a La Fe incorporase en 1969. En ese entonces la
clínica funcionaba en una vivienda con dos cuartos, y con nada mas que un foco
que colgaba del techo. Todo involucrado en la clínica durantes los primero
cuatro años era voluntario. Nosotros recibimos donaciones de compañías
farmacéuticas y hacíamos cenas para recaudar fondos para el equipo.”
Pete T. Duarte, uno de los fundadores de La Fe, 1988.
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