Desalojo Urbano y de Vivienda
“Esos propietarios son los
primeros en decir que a nosotros los mexicanos nos gusta vivir como
animales, cuando son ellos, en gran parte, los culpables de estas
condiciones desastrosas.”
El Continental, 10 de Marzo, 1927
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A finales del siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX, El Segundo Barrio fue un vecindario segregado que proporcionaba vivienda a trabajadores de bajos recursos en El Paso. Por esta razón, El Segundo Barrio recibió pocos fondos monetarios de la ciudad para mejorar viviendas, construir escuelas y centros recreativos, proporcionar asistencia médica, o impulsar el desarrollo económico. El gobierno de la ciudad fue incapaz de resolver muchas de las necesidades básicas de las viviendas en El Segundo Barrio, y se negó a forzar a propietarios Euro-Americanos a mejorar las condiciones de vida.
| Mario Acevedo, un residente de
la región sur, recuerda “Los que tenían dinero…inmediatamente a ellos
les fue perfectamente bien…los pobres estaban sobre todo en las calles
del sur.” Otro miembro de la comunidad, Mauricio Cordero, recuerda que
“venía de México. Pero como le dije antes, aquí los mexicanos no
teníamos aceptación de ninguna especie.” |
Los funcionarios de la ciudad continuamente describían al El Segundo Barrio como un lugar de enfermedades, crimen, y atraso por ser éste el barrio donde habitaban la mayoría de las personas de color en la ciudad. Consideraban a la región sur como la causa de los problemas de la ciudad y apoyaban planes para “renovar”, “reconstruir” o “limpiar” la región sur de El Paso. En realidad estos planes nunca consideraron que centenares de familias perderían sus hogares y serían desplazadas.
La situación de viviendas inadecuadas y de experiencias de negligencia en contra de la comunidad en El Segundo Barrio se remonta al periodo en el que El Paso inició su proceso de industrialización (1880-1920). Durante el comienzo del siglo XX, la región sur de El Paso sirvió a familias de la clase obrera que trabajaban en la economía fuerte que emergió en la ciudad. Sin embargo, para muchos de los que llegaban a El Paso para trabajar no era posible cubrir los costos de una vivienda adecuada, debido a las leyes de segregación que separaban a los blancos de los no-blancos, un sistema de salarios que pagaba mas a los blancos que a los no-blancos por el mismo trabajo, y un sistema de trabajo que mantenía a los no-blancos en posiciones mal pagadas. Muchos funcionarios ignoraron las necesidades de la comunidad, rehusándose a admitir que el gobierno de la ciudad era responsable por los problemas de vivienda en El Segundo Barrio. En cambio echaron la culpa a la gente del barrio de los problemas de vivienda inadecuada, pobreza, brotes de enfermedades, y crimen en el centro de El Paso. Por ejemplo, un reporte de la Comisión de Planeamiento de la Ciudad de El Paso (El Paso City Plan Commission) de 1925 manifestaba “Este distrito, en lugar de ser una aberración, un lugar insalubre, y una deshonra para la cuidad puede ser, y debe ser una sección de encanto exótico y de interés especial para visitantes y residentes.” En lugar de valorar los trabajos importantes que las personas de El Segundo Barrio llevan acabo, el gobierno de la ciudad consideraba el crecimiento de la región sur como algo negativo.
“58 personas, dueños de sus
hogares, residen ahora en su propiedad viviendo legal y pacíficamente en
el distrito en consideración, haciendo su mejor esfuerzo para construir
una vida para ellos mismos y sus familias y para pagar los impuestos de
sus hogares. El distrito en consideración no es, debidamente hablando,
el barrio bajo de El Paso”
Resolución de los Propietarios de Hogares del Segundo Barrio, El Paso
Times, 3 de Marzo, 1939
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Las perspectivas discriminatorias en contra del el sur de El Paso de varios funcionarios de la ciudad condujeron a uno de los primeros proyectos de desalojó urbano durante la Revolución Mexicana (1911-1920). Antes de encabezar una expedición punitiva y fallida en busca de Pancho Villa en 1916, El General John J. Pershing fue situado en El Paso y se le pidió ayudar a Claude C. Pierce, el director del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos (United States Public Health Service) en El Paso. Pierce identificaba a Chihuahuita como un área de tugurios y puso a Pershing al mando con órdenes de demoler la comunidad. Las tropas de Pershing desalojaron a los residentes de Chihuahuita por la fuerza e incendiaron sus hogares. Según la historiadora Alexandra Minna Stern “Los hombres de Pershing regaron las calles con mangueras, quemaron carroña y basura, y derrumbaron las viviendas.” La lucha por viviendas adecuadas en el sur de El Paso continuó durante 1920, 1930 y 1940, mientras el vecindario continuaba sirviendo a la mayoría de los trabajadores de bajos recursos en El Paso, y los propietarios continuaban ignorando las condiciones de las viviendas.
Los complejos de viviendas creados por la ciudad en los años 30’s y 40’s, y la construcción de la calle Paisano en 1953 también causaron el desalojo de muchas familias de El Segundo Barrio. A pesar de que los complejos de viviendas y vecindades fueron creados para mejorar las condiciones de vida, muchos se atestaron y fueron descuidados por los dueños. La continuación de estas deplorables condiciones de vida en El Segundo Barrio motivó a Carmen J. Tranchesei, sacerdote jesuita, a quejarse.
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“Me propongo hablar con el
presidente Roosevelt para mostrarle que los complejos de viviendas no
están beneficiando a los pobres.”
Carmen J. Tranchesei, Jesuit priest, 1941
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La construcción de la calle Paisano en 1953 también desalojó a 6000 personas de sus hogares. La calle Paisano no fue creada por planeadores de le ciudad para el beneficio del barrio, sino que fue construida para atraer mas comercio a la ciudad.
El desalojo y problemas de vivienda continuaron afectando a los trabajadores de bajos recursos del sur de El Paso y no fueron discutidos seriamente si no hasta 1950 y 1960. La elección de Raymond Telles como alcalde en 1956 dió inicio al periodo en el cual las necesidades de vivienda fueron seriamente discutidas. Durante los años 50’s, 60’s y 70’s miembros de la comunidad formaron una serie de organizaciones para pelear por mejores viviendas, mejor educación y trabajo en El Segundo Barrio. Por ejemplo, la Mexican American Youth Association (MAYA) fue una de las organizaciones de la región sur que peleó por mejores viviendas y por el respeto al Segundo Barrio. En 1970, MAYA organizó una manifestación llamada “Marcha por la Justicia” con el propósito de presionar al gobierno de la ciudad para mejorar las condiciones de vida. Los esfuerzos de MAYA fueron continuados por La Campaña por la Preservación Del Barrio en 1970 y por muchas otras personas y organizaciones que no han dejado de pelear por mejores viviendas en El Segundo Barrio.
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M: ¿Ahorita están destruyendo
presidios?
X: Está congelado, porque se pidió que así fuera, verdad? Pero la
política, porque la política, Ud. sabe…claro que si, está congelado;
pero dentro de esta congelación, ¿cual será su pensamiento? El mismo.
Desde el momento que no se ve nada, ¿qué quiere decir?
Y: Qué no nos oyen. No oyen nada.
X: Ese es el problema que uno tiene; es lo mas duro que tiene uno
ahorita. Si uno no dice que no tira, pues tiren y hagan lo que quieren y
la gente que echaron, ¡como andaba los pobrecitos llorando porque no
haber donde se metían!
Entrevista en 1975 con voluntarias de las Tiendas de Campaña, en la
esquina de las calles Quinta y Ochoa. Esta campaña, llevada a cabo por
residentes de esta área, se organizó como parte de un protesta para
mejores viviendas.
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Históricamente, la cuidad de El Paso ha respondido a las necesidades de la comunidad del El Segundo Barrio a través de la negligencia y la imposición de programas de desalojo urbano. Los políticos han construido complejos de viviendas, calles y comercios que han desalojado a miembros de la comunidad, etiquetando sectores de El Segundo Barrio como distritos de tugurios. Muchas veces en la historia han decidido destruir los hogares de la gente en lugar de trabajar para mejorar las condiciones de vida en El Segundo Barrio. En realidad, ha sido el trabajo de miembros de la comunidad y organizaciones el que ha creado mejores condiciones de vida en El Segundo Barrio.
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