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La destrucción de la comunidad fronteriza en nombre del progreso y el desarrollo económico
Carlos Marentes
Centro de los Trabajadores Agrícolas Fronterizos
El Paso, Texas
A través de todo el país, la gente pobre y la clase trabajadora se encuentran en pie de lucha en contra de los planes voraces para destruir sus comunidades y sus formas de vida en nombre del progreso y el desarrollo económico. Las comunidades, principalmente de gente de piel morena, buscan ser convertidas en zonas exclusivas de vivienda, comercio, entretenimiento y eventos culturales para la gente de la clase media y clase alta. Y los residentes que son desplazados son condenados a vivir en las orillas de la ciudad en casas móviles en pésimas condiciones o en colonias que no cuentan con los servicios públicos básicos, empujados a una vida de degradación y de más miseria. Mientras tanto, la zona desarrollada florece con apartamentos de buena calidad, teatros finos, tiendas de ropa de moda, restaurantes refinados, cafeterías Starbucks, ruidosos bares, galerías de arte para coleccionistas adinerados, arenas para espectáculos y deportes, tiendas Walmart, farmacias de primera, estacionamientos modernos y toda clase de lugares para la diversión y el placer de la clase privilegiada. Este tipo de desarrollo urbano genera mucha riqueza pero esta riqueza no se queda en la comunidad ya que la mayoría de las empresas que se benefician económicamente vienen de fuera.
En El Paso, también nosotros estamos luchando en contra de un plan de desarrollo impulsado por sectores económicos muy poderosos. Este plan, llamado “The El Paso Downtown Plan” pretende la destrucción de la vida comunitaria del centro de El Paso y particularmente del área conocida como El Segundo Barrio, a nombre del progreso y de la prosperidad.
Es un plan que en caso de implementarse arrasaría con la historia, la cultura y la convivencia comunitaria del segundo barrio más antiguo de El Paso. Bajo este plan, el edificio donde en 1906 Ricardo Flores Magón y otros dirigentes del Partido Liberal Mexicano planearon la lucha contra la dictadura de Porfirio Díaz desaparecería. También desaparecería un edificio de apartamentos, que se localiza en la calle Oregon, donde en 1915 el doctor Mariano Azuela escribió y publicó por primera vez su novela “Los de Abajo”. En fin, de acuerdo a los historiadores y académicos de UTEP, se trata de un plan que causaría una terrible e irreparable destrucción histórica y cultural.
Pero más grave, este plan causaría el desplazamiento de muchísimos residentes pobres, la mayoría mexicanos o de origen mexicano, muchos de ellos que han vivido toda su vida en esa área. Se eliminaría así un entorno de convivencia humana, de vida comunitaria, de personas que a través de muchos años han creado un sistema que les ha permitido sobrevivir su pobreza y su exclusión. Ahí están nuestros familiares y nuestros amigos, nuestras iglesias, las clínicas de salud comunitarias, las oficinas de gobierno y de correo a unas cuantas cuadras, la Plaza de Los Lagartos, que no solamente es el corazón de El Paso si no que además es el núcleo del transporte público que nos permite movernos hacia cualquier parte de la ciudad, y finalmente, los puentes internacionales que nos permiten cruzar caminando para estar en contacto con nuestra tierra y con los elementos necesarios para sobrevivir resistiendo el “American Way of Life”. Este desplazamiento de gente pobre hacia las orillas de la ciudad, sería compensado con el desarrollo de vivienda moderna y exclusiva para quienes puedan permitirse el lujo de vivir en el centro de El Paso.
Por otra parte, el Plan del Centro de El Paso es una expresión muy clara del racismo económico y social que vivimos del otro lado, ya que más que los edificios y los lugares históricos y culturales, en realidad lo que pretende este plan es de desaparecernos como comunidad identificada en nuestros orígenes comunes, en nuestra cultura y en nuestra historia, elementos que nos han permitido resistir y sobrevivir a la exclusión. En otras palabras, el atentado no es contra los elementos físicos y materiales del Segundo Barrio, sino contra sus habitantes, contra los seres humanos.
¿Y qué traería este ambicioso plan a cambio?
Bueno nos traería una Walmart, un Home Depot, una arena super moderna para que quienes puedan gocen de eventos deportivos y de espectáculos de primera clase y un hotel de lujo para los visitantes.
Nosotros tenemos un Centro de Trabajadores Agricolas Fronterizos en la esquina de las calles Novena y Oregon, en medio de los dos puentes internacionales. Este centro ha sido el resultado de más de 20 años de lucha y tiene como fin apoyar y servir a los trabajadores agrícolas migrantes que laboran el sur de Nuevo México y el oeste de Texas. Miles de trabajadores migrantes, fundamentalmente asalariados del campo que provienen de Chihuahua, Durango y Coahuila, utilizan nuestro centro para descansar, para informarse, para resolver sus problemas inmediatos y para organizarse y defender sus derechos. Es lo único que los trabajadores agrícolas migrantes de la región fronteriza tienen para mantener su dignidad y su humanidad.
En ese lugar, una vez que nuestro centro sea demolido bajo este plan, se edificaría un modernísimo estacionamiento de varios pisos. Este edificio de estacionamiento, automatizado con tecnología de punta, serviría para que puedan estacionar sus vehículos los compradores y turistas que sean atraídos por un moderno edificio de comercios especializados que seria construido en la cuadra al norte del sitio donde se encuentra nuestro centro. Entonces los trabajadores del campo no tendrán otra alternativa que regresar a las calles y dormir en las banquetas como lo hicieron por muchos años hasta que abrimos nuestro centro.
Este plan, que pareciera haber surgido de la noche a la mañana, es en realidad un plan que se ha estado desarrollando cuando menos en los últimos dos años. Se trata de un plan diseñado, promovido y empujado por una especie de sociedad exclusiva de unas 300 gentes que se hacen nombrar El Paso del Norte Group. Para ser parte de este círculo privado el socio tiene que ser recomendado por dos miembros activos y pagar una cuota anual de 1,800 dólares. Hasta hace poco los nombres de los integrantes se mantenían confidenciales, una especie de sociedad secreta, algo así como el Ku Klux Klan o La Mafia. Pero hace unos días, utilizando la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act) se logró que se diera a conocer el directorio del Paso del Norte Group.
La mayoría de los integrantes son empresarios, abogados patronales, funcionarios o ejecutivos de organizaciones al servicio del poder económico, principalmente angloamericanos. Pero revisando la lista del Paso del Norte Group se topa uno con algunos nombres conocidos que como el de Eloy Vallina-Garza, que es un millonario del estado de Chihuahua, entre otros empresarios mexicanos. Por cierto, Eloy Vallina-Garza también está involucrado en el controversial Plan de San Jerónimo del lado mexicano de El Paso, que está siendo rechazado por la mayoría de la población de Ciudad Juárez, Chihuahua, México.
Pero el fundador y principal impulsor de este grupo es un millonario que se llama William D. Sanders, dedicado a amasar dinero a través de operaciones a gran escala de compra y venta de suelo para desarrollo urbano, comercial e industrial. William D. Sanders aparece en el directorio del Paso del Norte Group, donde también aparece su esposa, su hija, su hermano, su yerno, el regidor paseño Beto O’Rourke, sus principales socios y naturalmente, sus abogados.*
No se como describir a este señor, a lo mejor como un conquistador moderno, una especie de Don Juan de Oñate de nuestros tiempos, solamente que éste no recibe consignas de ninguna corona imperial, sino sus propios dictados capitalistas de hacer la mayor cantidad posible de dinero con la especulación y el control de enormes extensiones de suelo, sin importar el impacto desastroso en la vida humana.
Pues bien, Mister Sanders, es dueño de la compañía Verde Realty, que entre su lucrativo portafolio no solamente ha incluido el centro de El Paso y el Segundo Barrio, sino que además incluye el plan de desarrollo en Santa Teresa de más de 20 mil acres, así como (¿por qué no me extraña?) planes de desarrollo para San Jerónimo, tal y como lo ha confirmado El Paso Times en su edición reciente del domingo 14 de mayo de 2006.
Mister Sanders es admirado en los círculos del poder económico regional porque “piensa en grande”. No por nada su plan de desarrollo del centro de El Paso y del Segundo Barrio incluye 127.5 acres de suelo. Por eso necesita hasta el último edificio histórico y hasta la última vivienda que sea necesaria para implementar este plan multimillonario.
Y si estos planes son promovidos por un selecto grupo de capitalistas neoliberales, ¿que papel juega el municipio que se supone debería velar por los intereses de la comunidad?
A las autoridades municipales se les ha asignado el papel de asegurar que estos planes de desarrollo económico se materialicen a como de lugar, papel que han aceptado gustosamente y con tanto fervor que están dispuestos a sacrificar a la gente de un barrio y su historia.
No tenemos otra alternativa que asumir nuestro deber de proteger a nuestra comunidad y al pueblo fronterizo. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que hemos permitido este tipo de desarrollo económico que solamente ha agudizado los problemas de desigualdad, discriminación y de injusticia económica. De hecho, el verdadero propósito de este plan es de mantener el status quo de pobreza y desplazamiento de la gente del Segundo Barrio y a generar jugosas ganancias para los inversionistas fuereños y sus lacayos locales.
No podemos permitir que continúe este modelo de desarrollo económico. No es justo ni para nosotros ni para nuestros hijos ni para nuestros nietos. Tenemos el deber moral y legal de detener este plan y de defender a la gente del Segundo Barrio, a su historia de resistencia y a la cultura fronteriza.
*O'Rourke, miembro del Cabildo, borró su nombre de la lista de miembros del Grupo Paso del Norte en el otoño pasado aunque continúa promoviendo el plan del Centro del Grupo Paso del Norte, aprovechando su posición en el Cabildo de la Ciudad.
Carlos Marentes
Centro de los Trabajadores Agrícolas Fronterizos
201 East Ninth Avenue
El Paso, Texas 79901
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